La tormenta perfecta de administradores y directivos

La actual situación normativa, la responsabilidad individual y los cambios disruptivos en la gestión de las empresas, están convergiendo en un nuevo escenario de especial exigencia para cualquier empresa que actúe en nuestro mercado (sea PYME, Gran Empresa o Entidades sin Ánimo de Lucro) generando un especial riesgo para sus órganos de administración y para la propia persona jurídica.

Resulta esencial entender que la responsabilidad de los miembros del órgano de administración es personal y solidaria, es decir que responderán con su propio patrimonio personal. Además, el marco de la responsabilidad es aplicable, no solo a administradores o consejeros, sino también a todo el equipo directivo y a áreas tan variadas como contaminación, prácticas de empleo, cumplimiento normativo, etc.

Aunque podamos pensar que todo está bajo control, lo cierto es que las reclamaciones contra los directivos y administradores han aumentado considerablemente en los últimos años pudiendo surgir en cualquier momento, promovidas por accionistas o asociados, autoridades reguladoras, proveedores, empleados e incluso competidores.

Ante este agravamiento de la responsabilidad personal en el ejercicio de su cargo de los administradores y directivos de entidades y empresas, existen soluciones aseguradoras que, si bien no pueden evitar la existencia de dichas reclamaciones, sí que pueden proteger el patrimonio personal de las personas reclamadas.

Las pólizas de Responsabilidad Civil de Administradores y Directivos (D&O) proporcionan una protección personal a todas las personas que desempeñan dichos cargos o funciones. Son pólizas que contrata la empresa, pero protege el patrimonio de sus administradores y directivos asumiendo directamente los gastos de defensa, así como las posibles indemnizaciones (por vía judicial, acuerdo extrajudicial o arbitraje).

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